domingo, 22 de junio de 2014

EL PACTO

Sentados junto al fuego, en el claro del bosque. La sombra de unas siluetas compartiendo confidencias. El fuego refleja unas imagenes fantasmales. Ella, sin poder reprimir las ganas de saber más:
- ¿Qué gano yo con todo esto, mi señor? ¿Qué me quedará al final de toda esta miseria?-
- Serás poderosa e inmortal. Todos te adorarán. No sufrirás la muerte a tu alrededor.Recorrerás el mundo, y sólo a cambio de tu alma. ¿Qué es una pequeña e insignificante parte de ti comparada con la mayor de las grandezas?. El poder sublime de la eternidad. La adoración de los mortales. Poseer sus pensamientos, sus deseos, sus más intimos secretos. Anda pequeña, no lo dudes.
- ¿ Y mis recuerdos?.¿Permanecerán conmigo mis recuerdos?. Los buenos y malos momentos. Los primeros besos. Las caricias de mi madre. El dulce olor a tabaco de pipa de mi padre. La sonrisa de mi hermana....
- Ohhh preciosa, eso no te lo prometo.Pero ,algunas veces, ocurre que una diminuta parte del alma se mezcla con el corazón y éste arrastra las emociones al cerebro y graba la mayor parte de los recuerdos a fuego. Pero para eso debes ser una persona visceral y temperamental. En las personas frias y controladas no es frecuente... Detente a pensar qué clase de personas te consideras que eres.

Tras unos minutos, de reflexión, Carol aceptó. Contuvo la respiración, esperando sentir dolor cuando el extraño hombre con la túnica negra le hizo un corte en la muñeca izquierda y vertió su sangre sobre un sucio y arrugado pergamino. Todo ocurrió tan deprisa que no sintió el cambio. Abrió los ojos y le vió a él. Con su apariencia mortal. Alto, fuerte y viril. Era imposible resistirse y dejar de mirarlo. Le sonrió y le dió un largo y profundo beso íntimo. Ella sintió como su corazón se desgarraba en medio del pecho. Quiso que parara, pero el dolor se prolongaba, tanto como el beso. Pero cesó al apartar su boca de la de ella. Lo miró, angustiada y sintió un vacio en el estómago.

-Tengo hambre , mi señor. Tengo tanta hambre...que me comería...

-¿ Un corazón mortal, quizás?- replicó él antes de que ella continuara.

- Si....-susurró Carol sorprendida de la respuesta que se acababa de escapar de sus labios.

- ¿Reconoces a esa chica que está sentada junto al lago?...

-¡ No!- mintió ella mirando, sobrecogida, la silueta pequeña e infantil de su hermana menor.

- Respuesta correcta. Entonces puedes tomar su corazón. Son los que te insuflarán vida. Sin ellos tu hambre nunca se verá saciada. Y morirás.

- Pero me dijistes que sería poderosa e inmortal. Que no sufriria el dolor...me lo prometistes...

- Hay que leer siempre lo que se firma mi pequeña aprendiz...

Con la rabia contenida en su cuerpo, Carol miró al extraño, desafiante. Y sin mediar palabra hundió su mano izquierda en el pecho de este y le arrancó el corazón. Con el órgano, aún palpitante en sus manos, comenzó a devorarlo, mientras la vida abandonaba el cuerpo de aquel ser detestable. Levantó el rostro y miró a su maestro. Mientras éste agonizaba replicó:

- Había olvidado que también podia ser poderosa. No creí tener la fuerza capaz de doblegaros. Pero el amor de hermana me ha dado la fuerza que necesitaba. Parece ser que soy mas temperamental y visceral de lo que pensaba, ¿no?. Al final la alumna ha superado al maestro. Descansad, tranquilo, descansad. A partir de hoy yo me encargaré de vuestro trabajo...