En la curva infinita de los espacios vacios.
En las manecillas de mi viejo reloj, desvencijado.
En las suelas de mis botas, desgastadas por el camino.
En el viento del sur, seco y polvoriento, que bate la ropa en las azoteas.
En el pastel de chocolate del niño glotón, de la vecina de al lado.
En las arrugadas, y curtidas, manos de mi abuelo.
En los ojos de mi, difunta y vivaracha, perrilla Tara.
En el salitre de tu piel tras un dia entero de playa.
En la mirada, ilusionada y emocionada, de mi hijo la primera vez que voló en avión.
En los silencios, cómplices, con mi hermana que acaban en risas francas.
Donde no me busque nadie, donde ya nadie me espere. Alli estaré yo.
jueves, 30 de octubre de 2014
miércoles, 29 de octubre de 2014
RENACER
"Entonces desperté magullada, ensangrentada.
Con el corazón en un puño.
Rotos los huesos, abiertas las llagas,
apenas conseguí mantenerme en pie.
Recuerdo llorar, chillar, golpearme contra los muebles, hasta caer desplomada, exhausta.
Entonces ella se fue.
Aparentemente, no volvió más.
Desde aquel instante fui otra, distinta.
Aún no estoy segura de haber logrado librarme de ella.
No del todo. Siempre queda la duda.
A veces creo que me ronda, en el silencio de la noche.
En el silencio de las dudas, disfrazada de reproches.
La quiero cerca, no del todo, pero cerca.
No me conviene olvidarla.
Es bueno tenerla presente. Para mantenerla a raya.
Mi boicoteadora particular.
Si. Tuve que morir aquella noche.
De esa forma cruel.
No había otra opción.
Renacer de entre las cenizas, atravesando aquellas puertas oscuras.
Despojarme de la venda que había cubierto mis ojos, largo tiempo atrás.
Pernoctar en la soledad con el corazón en tinieblas, en penumbra.
Tuve que tomar la determinación de despertar del trance, afrontando el dolor.
Liberarme de todas esas losas pesadas que cargaba sobre mis maltrechos hombros.
Muchas penas, mucho amor, mucha muerte...Mucha vida.
Y finalmente, renacer."
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