viernes, 26 de diciembre de 2014
SONATA
La encontró, si. La nota perdida.
La melodía olvidada.
Regresó al principio.
A las tardes de solfeo cuando, de niño, desafinaba practicando una y otra vez.
A cuando el viejo piano de casa se rompió, como su llanto desconsolado de aquella mañana.
Se dió cuenta de que no era ni la nota más alta, ni la más bonita.
Esa que le hacía sentir especial, único.
La encontró.
Entre todas esas partituras que tocó, entre todas esas melodías que un día amó.
Hasta entre las que no entendía, entre las que no encontraba sentido...
La encontró.
Empezó siendo una leve nota, disonante, inconexa.
Pero desde la distancia, sin que se sintiera la nota observada, la contempló.
Y lo entendió todo. Todo su esquema mental de como debía ser su música, tomó sentido.
Todo eso ocurrió. Todo.
Cuando menos se lo esperaba, cuando ya no esperaba nada... la encontró.
La nota disonante, la nota imperfecta...
martes, 23 de diciembre de 2014
LAS PALOMAS DE SALLY
para desafiarlo.
A veces pienso que no me alcanzarán los dias y las horas, para describirte
los colores de mis sueños.
El tiempo pasa, inexorablemente, y me recuerda que tú y yo hemos crecido
demasiado rápido,
y nuestros huesos se nos han quedado demasiado pequeños.
Y es bueno recordar aquellos juegos de niños,
corriendo tras las palomas, obligándolas a volar,
alejándolas de nosotras. Empujándolas a proseguir su camino.
El tiempo pasa, inexorablemente, y echo de menos estar a tu lado,
tumbadas bajo un manto de estrellas.
Soñando despiertas y haciendo planes.
Hoy la mitad de ellos no se han cumplido, pero
por mucho que, inexorablemente, el tiempo pase
tú y yo seguiremos tumbadas juntas bajo las estrellas.
Aún estando cada una en la otra punta del mundo.
(Dedicado a Victoria Martín Pérez)
viernes, 19 de diciembre de 2014
CONFESIÓN
No sé amar. No sé como hacerlo.
Todo parece estar mal, equivocado.
No sé por donde empezar,
ni que entender.
Nadie me explicó, cuando era niña,
que debía empezar por quererme
como el mayor de los tesoros.
Que amar no es venerar, sino tolerar,entender, comprender... aceptar.
No me explicaron que nadie está obligado a corresponderme.
Que no hay ley escrita que permanezca.
Que no hay reglas que sirvan para todo el mundo.
Que debemos invertarlas sobre la marcha.
Porque todo es efímero.
Que el corazón existe no para conquistarlo, ni para romperlo,
ni tan siquiera para enmendarlo.
El corazón existe para perdonarlo.
No podemos pretender que, mientras bombee sangre en nuestro cuerpo,
nos desvele los misterios de la vida.
No sé cuánto me queda por vagar por esta tierra.
Desconozco el tiempo que me ha sido concedido.
Ni tan siquiera sé cuantas embestidas tendrá ,
mi maltrecho corazón, que soportar.
Sólo se que estaremos siempre juntos, él y yo.
Esa es la única e inexpugnable verdad.
Deberé, entonces, cuidar de él como de mi vida.
Así que confieso desde ya todos los pecados que ambos cometeremos.
Las reglas que romperemos
él y yo.
Es más. Sé, a ciencia cierta,
con la mano en el fuego,
que ninguno de los dos nos arrepentiremos.
Lo juro por mi sangre.
Lo juro por la sangre que bombea mi maltrecho y esperanzado corazón.
PROMESA
lunes, 15 de diciembre de 2014
DIOSES Y MONSTRUOS
Es hora de frenar los pensamientos ridiculos.
La vergüenza de la exposición.
Que desgastan esos mundos de posibilidades, de triunfos que permanecen ocultos.
Basta de continuar arriesgando,
estar siempre en el punto de mira.
Siendo el blanco de todos las notas absurdas enviadas entre lineas.
Palabras que no se dijeron cara a cara, sino que se marcaron en mi piel, a fuego.
Como repetidos reproches tatuados que se fueron filtrando por mis venas.
Flechas lanzadas que envenenaron mi subconsciente.
Traicionándome a mi misma.
Atravesando las burlas furtivas de francotiradores de las letras.
Delante de todos esos espejos rotos y enturbiados
por mentes estrechas de petulante verbo.
Y sobreviví. Una y otra vez. Sobreviví, renací.
Y seguiré haciéndolo. Reconstruyendo todos los escudos con palabras.
O llenando con espacios y con silencios, la ignorancia.
Limpiando mis gafas de realidad aumentada que acentúan mis defectos.
Es hora de ir bajando ánimas de los pedestales. Poniéndolos a ras de tierra.
Dioses y monstruos compartiendo el mismo escenario, el mismo apuntador.
Siendo esta monstruosa mujer que se reinventa, como puede y donde puede.
Mostrando, orgullosa, todos estos estigmas grabados en mi piel.
Ganados con honestidad y crueldad. Sin vergüenza ni pudor.
Sobreviviendo, una y otra vez.
Y renaciendo... siempre.
Real y cruda
La vergüenza de la exposición.
Que desgastan esos mundos de posibilidades, de triunfos que permanecen ocultos.
Basta de continuar arriesgando,
estar siempre en el punto de mira.
Siendo el blanco de todos las notas absurdas enviadas entre lineas.
Palabras que no se dijeron cara a cara, sino que se marcaron en mi piel, a fuego.
Como repetidos reproches tatuados que se fueron filtrando por mis venas.
Flechas lanzadas que envenenaron mi subconsciente.
Traicionándome a mi misma.
Atravesando las burlas furtivas de francotiradores de las letras.
Delante de todos esos espejos rotos y enturbiados
por mentes estrechas de petulante verbo.
Y sobreviví. Una y otra vez. Sobreviví, renací.
Y seguiré haciéndolo. Reconstruyendo todos los escudos con palabras.
O llenando con espacios y con silencios, la ignorancia.
Limpiando mis gafas de realidad aumentada que acentúan mis defectos.
Es hora de ir bajando ánimas de los pedestales. Poniéndolos a ras de tierra.
Dioses y monstruos compartiendo el mismo escenario, el mismo apuntador.
Siendo esta monstruosa mujer que se reinventa, como puede y donde puede.
Mostrando, orgullosa, todos estos estigmas grabados en mi piel.
Ganados con honestidad y crueldad. Sin vergüenza ni pudor.
Sobreviviendo, una y otra vez.
Y renaciendo... siempre.
Real y cruda
domingo, 7 de diciembre de 2014
LLUVIA NEGRA
Las suelas de tus zapatos ennegrecieron el pavimento gris.
El humo de los coches se filtró por los poros de mi piel.
La blanda carne pintada de negro intenso y las nubes tiñeron de óleo las paredes, las casas, los jardines y los parques de recreo.
Porque tú te fuiste, la venda de mis ojos oscureció.
Los rayos de sol dejaron de alcanzarme y un frio atenazador se encalló en mis huesos.
Porque tú te fuistes, se convirtieron en lluvia negra mis lágrimas.
Mi saliva en oscuro gasoil y las uñas de mis dedos en los escombros de mis falanges.
Porque tú te fuistes, el invierno azotó las tardes de mis plácidos otoños.
Se marchitaron las margaritas de mi eterna primavera y fueron traicionados mis cálidos veranos.
Arrastraste la verdad a un rincon oscuro.
Y calleron, a pedradas, el resto de mis ilusiones.
Enmudecieron mis talentos y deberé reconstruir el barco, a la deriva,de los restos de lo que fué un nosotros.
Para convertirlos en un hoy, ya, no te quiero.
El humo de los coches se filtró por los poros de mi piel.
La blanda carne pintada de negro intenso y las nubes tiñeron de óleo las paredes, las casas, los jardines y los parques de recreo.
Porque tú te fuiste, la venda de mis ojos oscureció.
Los rayos de sol dejaron de alcanzarme y un frio atenazador se encalló en mis huesos.
Porque tú te fuistes, se convirtieron en lluvia negra mis lágrimas.
Mi saliva en oscuro gasoil y las uñas de mis dedos en los escombros de mis falanges.
Porque tú te fuistes, el invierno azotó las tardes de mis plácidos otoños.
Se marchitaron las margaritas de mi eterna primavera y fueron traicionados mis cálidos veranos.
Arrastraste la verdad a un rincon oscuro.
Y calleron, a pedradas, el resto de mis ilusiones.
Enmudecieron mis talentos y deberé reconstruir el barco, a la deriva,de los restos de lo que fué un nosotros.
Para convertirlos en un hoy, ya, no te quiero.
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