Si desaparecieramos en este mismo instante,
si la luna dejara de palidecer cada noche.
Si nuestros zapatos no volvieran a gastarse por estas mismas calles.
Si no volvieramos a mirarnos a la cara una última vez, amigo mio,
sólo por esta noche.
¿Qué importarían entonces todos nuestros recuerdos?
Yo sólo quiero volver a caminar,
a sentir el aire frío y despierto,
que trae la madrugada,
donde las calles no tienen nombre.
El sonido de la música que sube increcendo,
haciéndonos vibrar como en extasis.
Manos buscando tocarse, sentirse.
Compartiendo abrazos que no se fingen.
Volver a tener todas esas noches de risas y borracheras.
...donde las calles no tienen nombre.
Quiero gritar contigo, llorar contigo, amar contigo.
Porque estoy cansada de máscaras, amigo.
Porque mañana mismo me voy
y no quedará nada de mí en tu recuerdo.
Tan sólo quedará esa pared pintada con tu nombre y el mio.
Esa que en unos años, la lluvia y el tiempo borrarán.
Pero quedarán nuestros espiritus, vagando y riendo.
Y volveremos a vender nuestra alma al diablo
por volver, tan sólo un instante, a caminar allí,
donde las calles no tienen nombre.
