sábado, 14 de marzo de 2015

NOCHE DE DIFUNTOS


Andan todos los muertitos cuchicheando,
que desde que me fuí, de esquina a esquina,
la puerta de tu casa huele a muerto.

Protestan los difuntos que ya no tienen compañía,
de lo vacios que se están quedando los cementerios,
que todas las almas andan flotando por ahi, de majaderas.

Suspiran las catrinitas que ya nadie las visita,
que ya no fluye el tequila y los tacos a la luz de las velas,
que no suena la música como en aquellas noches de parranda .

Van dicendo por ahi, los muertitos,
que andas renegándome, en la tapia junto a la hermita.
Que te mueres, ahorita, de amor por mis  muertos huesos...

¡Ayyy! ¡¡ Qué tarde llegaste,carnal!!! .
Ya si eso, nos vemos en el otro barrio, no más...

sábado, 7 de marzo de 2015

ECLIPSE

Desaparecimos del firmamento de los demás.
Perdidos a los ojos ajenos, tú y yo sólos.
Desnudamos nuestras almas, a ciegas.
Sin miedo.
Cometimos errores, muchos, uno tras otro.
Aprendimos en el eclipse de nuestras vidas, 
a apreciar lo que eramos.
Tú aprendiste de mi el valor que había en ti,
yo aprendí a ver mi belleza a través de tus ojos.
En el eclipse de nuestras vidas.

Y entonces nos hicimos daño...
tanto daño fue el que nos hicimos.
Devastados, abatidos quedamos tú y yo.
En medio de un huracán de sentimientos.
Pero aún quedándonos llenos de cicatrices,
las heridas sanan, dejan de doler.
Se curan en el eclipse de nuestras vidas.
"Oh, sol de agujero negro,¿ cuando vendrás a arrastrar 
la lluvia negra de mis pensamientos?"- martilleaba en mi cabeza.
Hasta que llegastes tú, en el eclipse de mi vida.
Y aprendí a bailar descalza  y desnuda bajo la lluvia.
A volver a quererme y mirarme ante el espejo.
A disfrutar del sabor de tu piel, del sabor de tus besos.
Y fué entonces cuando aprendí, por fín, 
a sentir el calor de los rayos del sol.

martes, 3 de marzo de 2015

YA NO SANGRO...

 
Ya no sangran mis heridas
destilan tequila, para olvidarte.
Me deshice de las maletas que me pesaban.
Las tiré por aquel barranco.
Quedaron enterradas, en sus entrañas.

Ya no lloran mis ojos por tu ausencia,
el mezcal me ciega y no deja que vea
la caricatura de lo que soy en el espejo.
Anestesio el llanto con silencios,
me dejo mecer por el rumor de mis palabras.
Luego las lanzo al aire como cuchillos
a ver si te alcanzan, a ver si te duelen.
Pero el viento las emborrona, 
las entremezcla con la lluvia.
Y se quedan en nada.

Ya no sangra mi corazón 
con el veneno de tus mentiras.
Ya me fui, ya no más. 
Ya no hay sangre,
ya, "pa mi" no eres nada.