domingo, 23 de agosto de 2015

IRREPETIBLES


Y así somos las hermanas Martín. Tan locas para recorrer medio barrio de obreros en Dublín hasta encontrar una piedra Totem celta, mientras  los lugareños flipaban con nuestra curiosidad.

Y así somos las hermanas Martín. Que aún perdiendo la casa donde crecimos, los rincones donde nos escondíamos, tenemos el  hogar la una en la otra. En el mapa de nuestras memorias comunes, en los secretos que guardamos en nuestro cofre secreto con un lenguaje indescifrable e inventado.

Y así somos las hermanas Martín. Que añoramos noches de septiempre en playas escondidas, cubiertas por un manto de estrellas. Cuando no sabíamos del mundo que nos deparaba y la vida estaba aún por empezar.

Y así somos las hermanas Martín. Perdidas entre las centenarias tumbas de Inishmore o en las callejuelas de la vieja Amsterdam, detrás de los sueños, detrás de las utopias. Tropezándonos con la dura realidad, pero nunca dejando que ésta acabe con nosotras.

Y así somos las hermanas Martín: extrañas, raras, únicas, inóspitas, incomprendidas, con un puntito de locura, pero no demasiado. Probablemente imperfectas.
Total e irremediablemente imperfectas, hasta el tuétano.
Y hermosas. Para aquellos que sepan ver más allá de las fronteras de la carne,
de las venas, de la piel y de la sangre. Y sobretodo, por encima de todas las cosas...
Y quien no lo crea, es que no se ha atrevido, aún, a conocernos.

Virginia Martín

lunes, 17 de agosto de 2015

HORIZONTES


 
Si te vas a alejar y a arrastrarte por la tierra que te vió nacer, comienza ya tu camino.
Las puertas están abiertas para que entre el aire limpio y purifique el pútrido aliento que dejastes en todos los rincones de esta casa.
Llevate el azufre en el ambiente que envenena mi pensamiento.
Dejaré que se pierdan tus restos por la grieta que mana de la tierra el fuego rojo.
Las paredes ennegrecidas de las entrañas de la montaña despertarán y temblarán.
Y ya no estaré ahí para salvarte.
No podrás alcanzar mi brazo. No podrás regresar a mi lecho. Ardió y se desvaneció en cenizas.
Asi no podrás seguir mi rastro para ponerte a salvo.
Salvate solo.
A mi se me acabaron las fuerzas.
Tomo mi rumbo al horizonte...

(Virginia Martín)

lunes, 3 de agosto de 2015

EN LAS NUBES



No necesité de ninguno de tus sacrificios para aprender a volar sola.
No precisé de tu presencia para sobrevivir.
Sólo decidí darme la oportunidad de aprender a caerme,
aprender a volar, aprender a perderme y a volver al camino.
Fue entonces cuando mis alas me mostraron cuan fuerte podía llegar a ser. Y que no hay herida que no sane con el tiempo.
No hay corazón que no se sobreponga a la decepción, al dolor.
Ni tan siquiera a la muerte. .
Vivo en los que me quieren, en los que me respiran.
Lo demás es ceniza y polvo.
Lo demás se lo llevará el viento.
Pero yo permaneceré en un pequeño rincón de alguno de tus pensamiento.
Y cuando me pienses dibujarás una sonrisa.
Ahí estaré yo. Balanceándome en tus labios...
(Virginia Martín)
Nubes