lunes, 30 de noviembre de 2015
AZUL PROFUNDO
A pesar del océano azul profundo,
ese que existe entre tú y yo,
seguirás refugiándote en la oscuridad.
Indeciso y asustado como un crio.
Sólo para provocarme delirios.
Pero en el fondo lo sé.
A pesar de todos mis intentos fallidos lo sé.
No habrán días azul claro, ni veraniegos entre tú y yo.
Ni azul turquesa de primavera intensa.
No pasarán de ese azul oscuro, casi negro,
como el frío y duro invierno.
Ni tan siquiera azul esperanzado,
que arrastren las hojas en otoño.
Por eso odio esa oscuridad en la que te escondes.
Y la odio con la misma intensidad que odio a los cobardes.
Al final, vas a conseguir que te odie a ti, también...
(Virginia Martín)
lunes, 16 de noviembre de 2015
CUADERNO DE BITÁCORA
En un punto infinito del mapa de los sueños,
se cumplieron todos los presagios.
Decían que pasaría raudo y veloz,
que no doleria ese pequeño infierno.
Pero lo hizo sangrante, el tiempo.
Momentos que no regresarán al instante
certero en que nos equivocamos de rumbo.
La brújula desorientada, el timón partido,
las cartas de navegación obsoletas.
Asi cualquiera se pierde- te dije.
Mira que eres veleta- contestaste.
Ahora, ya no sirve de nada lamentarse.
Ahora mejor tomar otro atajo, otro camino- sentenciaste.
Siempre te rendiste rápidamente,
fácilmente desististe.
Fácilmente inconstante.
No sabia yo, en aquellos tiempos lejanos,
que llegado el momento abandonarias el barco
y me dejarías a la deriva.
Descubrí, demasiado tarde,
que eras sólo pirata de agua dulce.
(Virginia Martín)
domingo, 8 de noviembre de 2015
AL CALOR DE LOS ABRAZOS
Es en esos abrazos que dí donde se mezclan mi pasado y mi presente.
En el futuro permanecen, encerrados, todos aquellos que daré.
Es en al calor de esos abrazos donde se forjó mi corazón.
Mezclándose, en esos momentos, tus latidos con los míos.
Es en la paz de esos diminutos instantes, de esas pequeñas muertes,
donde hallo la serenidad y la seguridad que a veces me abandonan.
Es la belleza de esos momentos, la que me reconforta en la frialdad del día a día.
En lo mecánico de los movimientos de la rutina,
en la horrible repetición de los actos monótonos y vacíos.
Es una verdad, inexpugnable, que preciso de ellos, que me alimento de ellos.
Que ayudan a crecer, dentro de mi, pensamientos que permanecían,
olvidados, en los grietas de mi memoria.
Todos ellos florecen, siempre, bajo el calor de tus abrazos.
Es en esos momentos cuando me siento invencible e indestructible,
es cuando todo lo puedo y nada me detiene.
Es por eso que los busco, los colecciono, los anhelo.
Por mi vida, por mi sangre, por mis huesos.
Es por todo eso que mi alma me impulsa mecer entre abrazos a mi hijo.
Es la herencia más hermosa y el tesoro más valioso que puedo regalarle.
Haberse criado, amamantado, sanado, rendido, aprendido,...
al calor de mis abrazos.
No subestimes, jamás, el poder de los abrazos.
Que no distingue el color de la piel,que atraviesa fronteras,
que derriba murallas...
Ríndete, si te atreves, al calor de mis abrazos.
(Virginia Martín)
lunes, 2 de noviembre de 2015
ESPACIOS VACIOS
En todos esos espacios vacíos, que ya nadie habita.
Se esconden los sueños frustrados,
las lágrimas del amor no correspondido.
El silencio de las derrotas.
El aroma de los besos de los amantes furtivos.
El calor de los abrazos de mi abuela en las tardes de
domingo.
Las caricias que te daba en el pelo mientras te recostabas
en mi regazo,
vencido por el sueño.
Dulcemente dormido.
En todos esos espacios vacíos estoy yo,
esperando a que el sol se ponga,
mientras saboreo esta última copa de vino...
(Virginia Martín)
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