domingo, 6 de diciembre de 2015

EL UNIVERSO SOBRE NOSOTRAS




Con el calor de mis manos anudé los secretos que tejimos juntas,
durante todos estos años.
Decoré una manta de estrellas y una almohada de constelaciones 

en esta diminuta cascara de nuez que han sido nuestros sueños.
He comenzado a hilar una cuerda, infinita e inversamente proporcional

a la longitud del universo, que me mantenga,
eternamente, unida a ti.
Mas allá de las distancias,
mas allá del tiempo.
En esta vida y la otras.
Tal como hemos estado haciéndolo hasta ahora.
Un cruce de miradas lo cambió todo.
Una soleada y preciosa mañana de verano llegaste. 

Y adiviné que eras tú. Sólo con mirarte.
Había soñado que le pedía un deseo a la luna 

y ella me regaló una de sus estrellas más bonitas.
Y el universo tomó sentido.
Y aquí seguiré, al otro lado del mar.
Cerrando mis ojos y volando a tu lado 

cada vez que me necesites, cada vez que tengas añoranza.
Y nos contaremos cuentos y acertijos que los demás jamás entenderian.
Porque es sólo un lenguaje que entendemos, perfectamente, las hermanas.


Virginia Martín 

(A la orilla del Swilly)

jueves, 3 de diciembre de 2015

DESEO DEL VERBO DESEAR



Me trastornaste.
Llegaste aquí para destronarme.
Usurpaste mi cabeza y mis sentidos.
Te trastorné.
Llegaste a mi destronado.
Rellenaste mis espacios vacios.
Sentimientos olvidados.
Me retaste, me desafiaste.
Pero yo conseguí doblegarte,
dulce y suavemente.
Con el sútil calor de una mirada.
Tocaste el cielo, con mis alas prestadas.
Te emborrachaste con mi sexo.
Lograste estremecerme hasta las entrañas.
Tu desea-me
Yo deseo-te
Desea-mos...mas...
Al final, todo lo que  tu y yo hacemos
es conjugar, mejor que nadie, el verbo desear.