LO EFÍMERO DE LO ETÉREO
"Fingías tener amnesia para no mostrar que te gustaba tenerle cerca.
Procurabas no coincidir con él no fuera que se te notara en la cara
el cuelgue estúpido que tenías por aquel pibe.
Tú que odiabas las novelas románticas
te comportabas como la absurda de alguna de sus protagonistas.
En la larga lista de desagravios te ponías en lo más alto.
No te tolerabas ni un solo fallo.
Solías fingir que eras un ser
etéreo y delicado.
Pero te delataban las arrugas en el vestido.
Los churretones en el maquillaje.
Tus torpes andares.
No descubriste, hasta que ya fue demasiado tarde,
que sus ojos se habían posado en ti
cuando tropezabas al caminar.
Cuando te apasionabas con las injusticias.
Cuando llorabas recordando batallas navales.
Cuando, borracha y desvergonzada, recitabas a Bukowski.
No creías, que lo que aquel hombre buscaba en ti,
no era un ángel que lo salvara.
Sino una mujer de verdad, de carne y hueso,
que lo despertara".
(Virginia Martín)





