sábado, 10 de septiembre de 2016

SABOR AMARGO


Serían especialmente dolorosos y
 retorcidos todos esos recuerdos,
sino fuera porque los compartí contigo.
Ya no importan las mentiras, las excusas
ese regusto amargo de la desconfianza.
Siempre me quedarán las palabras,
los deseos, las inquietudes que compartimos.
Sólo deseo recordar el sonido de la música a tope,
el bailar desnuda mientras me mirabas.
Esa guitarra tuya,  incisiva,
despertando a los vecinos en la madrugada.
El sabor amargo de tu lengua en mi boca.
El suelo de la cocina cubierto con nuestro sudor.
El subidón tras el orgasmo.
Los cuerpos exhaustos...

Y ahora esto.
Por qué de repente esta fiebre de nostalgia.
La sombra de la duda.
Ese fino hilo que separa la cordura
de la locura de vida que tuve contigo.
Que por un tiempo estuvo bien.
Pero se nos desgastó demasiado
atascándosenos en la garganta.
Robándonos la magia.
Quedándonos ahora, sólo, los silencios
y el eterno castigo de la ignorancia.
El asqueroso hedor de la distancia.
The bitter end

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