lunes, 19 de septiembre de 2016

THE WATCHER


(Elliott Erwitt/Magnum Photos)
"Te vi crecer desde el principio.
Enraizarte en la tierra.
Tus ramas crecieron ligeras y ágiles.
Colándose entre las ramas de los árboles mas mayores.
Descarada, precoz.
Con unos ojos enormes...voraces
y una mirada tan limpia y cristalina...tan pura.
El verdor de tus hojas deslumbraban
como luciernagas en la noche más oscura.
Y el fruto, dulce que brindabas,
alimentaba mi espíritu soñador y romántico.
Y nuestras raices se enredaron, bajo la tierra.
Unidas bajo un mismo cometido:
no permitir jamás que la tierra que estuviese bajo nuestros pies,
al temblar, nos desestabilizara.
Nos hiciera perder el equilibrio.
Y así seguimos.
Soportando leves brisas, fuertes tempestades,
a veces vientos ensordecedores.
Que desnudan nuestras ramas.
Pero luego vuelve la lluvia y reverdecemos.
Florecemos reinventando enrevesadas y divertidas formas.
Armoniosamente enredadas.
Protegiendo al pequeño árbol que crece a nuestros pies.
Que parece indefenso, pero es orgulloso y se eleva lentamente,
pero seguro hacia el cielo.
Con unas ricas raices que alimentamos tú y yo.
Y se que nunca estará sólo.
Ahora lo sé. Más que nunca.
Lo veo en tu savia, en las vetas de tu tronco,
en la armonía de tus ramas.
Aunque yo caiga, él podrá usar tu tronco de guía.
Enredar sus ramas entre las tuyas.
Protegido, querido...amado. Como yo..."

(a mi hermana Victoria )



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